La Iglesia de Santa Catalina de Alejandría

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La Iglesia de Santa Catalina de Alejandría, responde a las características del estilo mudéjar de mediados del siglo XIV. Consta de tres naves con cubierta de armadura mudéjar, la cabecera se cubre con bóveda de crucería con nervaduras de ladrillo. La portada gótica, a los pies de la nave principal, es también del siglo XIV pero procede de la iglesia de Santa Lucía; entre ella y la iglesia se encuentra el pórtico con arcos de herradura apuntalado en el muro lateral izquierdo y en el acceso a la nave mayor, enmarcado por un alfiz...

plano6Esta iglesia es un interesante modelo de arquitectura mud√©jar del siglo XIV.¬† Aunque ha sido muy reformada posteriormente pueden contemplarse a√ļn magn√≠ficos detalles de arte mud√©jar en un √°bside lateral y en la torre.¬† La portada g√≥tica que presenta la iglesia es tambi√©n, del siglo XIV, pero es ajena a la misma, ya que procede de la iglesia de Santa Luc√≠a, de donde fue desmontada para colocarse aqu√≠ en 1930.

El interior presenta tres naves que se cubren con artesonado mudéjar, excepto el presbiterio que lo hace con bóveda de crucería. El retablo mayor fue realizado por Diego López Bueno, de 1624 a 1629.

La primera capilla que se abre en la nave principal alberga un retablo barroco de mediados del siglo XVII. En la misma nave y junto a la cabecera del templo se levanta la capilla Sacramental, cuyo recinto es uno de los m√°s hermosos testimonios del barroco sevillano. Su arquitecto fue Leonardo de Figueroa, quien trabaj√≥ en su construcci√≥n en torno a 1721, dise√Ī√°ndolo con planta rectangular.El interior, de peque√Īas proporciones, se adorna con profusi√≥n de yeser√≠as ypinturas, y se cubre con una linterna octogonal.¬† Al exterior esta linterna se levanta de forma airosa recubierta con cer√°mica vidriada policroma; la peque√Īa escultura de la Fe que remata esta linterna es obra de Miguel Quintero, quien la realiz√≥ en 1724.La capilla de la Hermandad de la Exaltaci√≥n est√° cubierta por una b√≥veda de pa√Īos sobre trompas, de estilo mud√©jar, y va decorada por un z√≥calo de azulejos de mediados del siglo XVIII.¬† La imagen del Stmo. Cristo es obra de Pedro Rold√°n, siendo posterior la de la Virgen de las L√°grimas.¬† Las cuatro esculturas de √°ngeles pasionarios del paso de la Exaltaci√≥n, as√≠ como las figuras de los dos ladrones que aparecen en el mismo fueron realizadas por La Roldana entre 1683 y 1684. A Pedro Rold√°n corresponden los relieves que adornan el mencionado paso.

¬†A los pies de la nave se sit√ļa el retablo de Santa Luc√≠a, compuesta con elementos del primer tercio del siglo XVII.¬† A la misma fecha corresponden los lienzos que alberga, siendo posterior la imagen de la titular, que presenta una policrom√≠a del siglo XVIII.

Muy abundante y con piezas documentadas es la orfebrería de la iglesia, destacando como pieza principal un sagrario de plata decorado con temas de rocalla, que se enriquecen con incrustaciones de piedras.

plano7Desde el siglo XVI, son muchos los historiadores y estudiosos que se refieren a la iglesia de Santa Catalina dejando constancia de hechos relacionados, unos con su historia material y otros con aspectos anecdóticos sobre la vida cotidiana en las inmediaciones del templo. Ambos tipos de noticias quedan recogidos en los escritos de Morgado, quien por igual alude a los restos árabes del templo, que a la vida de una Beata que vivía en un emparedamiento, junto a los muros de la iglesia'.  De cualquier forma, ya sean las noticias de una naturaleza o de otra, siempre ha sido un punto de referencia obligada en todos los textos su torre campanario.

Tanto por su decoraci√≥n como por su estructura, se ha venido identificando con los alminares existentes en las mezquitas sevillanas.¬† Incluso Jos√© Gestoso, a fines del siglo XIX, iba mucho m√°s all√°, al afirmar que la capilla de la Exaltaci√≥n, adosada al muro oeste de la torre, tuvo que formar parte del antiguo mihrab de la mezquita.¬† Aunque no faltaba algo de raz√≥n a estos historiadores, en torno al origen isl√°mico del templo, los estudios actuales permiten delimitar con exactitud como √ļnico resto de la primitiva mezquita a la obra de sillares que corresponde a la parte baja del campanario.¬† A pesar de que la mayor parte del antiguo alminar se encuentra soterrada, al haberse elevado el nivel del suelo, se aprecia su forma exterior cuadrada, mientras en el interior se desarrolla una escalera de caracol alrededor de un mach√≥n cil√≠ndrico.¬† Tanto por la singularidad de esta estructura como por la utilizaci√≥n de sillares dispuestos alternativamente a soga y tiz√≥n, pero sin guardar regularidad, podr√≠a datarse su construcci√≥n entre los siglos IX y X.

Las mismas caracter√≠sticas presentan los restos del alminar de la mezquita sevillana de lbn 'Adabbas, actual campanario de la iglesia del Salvador, edificado por el qad√≠ Omar lbn 'Adabbas, del que toma su nombre, hacia los a√Īos 829-830.¬† Igualmente, en la ciudad de C√≥rdoba y siguiendo la misma disposici√≥n, se conservan los alminares de las actuales iglesias de San Juan de los Caballeros y de Santiago, que, junto al existente en la antigua mezquita de Almonaster la Real, en Huelva, ser√≠an pr√°cticamente coet√°neos al de Santa Catalina.

Para el resto del templo, dichas hip√≥tesis sobre el origen isl√°mico eran err√≥neas.¬† No obstante, hay que se√Īalar la existencia de una mezquita en esta zona, sobre la que m√°s tarde se edificar√≠a la iglesia de Santa Catalina.¬† Dicha mezquita, situada en el barrio que posteriormente ser√≠a conocido como el Adarejo, se encontraba en las cercan√≠as de la puerta norte de la primera cerca √°rabe de la ciudad.¬† Restos de esta muralla, construida a mediados del siglo IX, fueron al parecer localizados en 1721 al excavarse los cimientos de la capilla sacramental.¬† Al ampliarse el recinto murario de la ciudad, la parroquia quedar√≠a en las proximidades de la Puerta Osario, denominaci√≥n que recuerda el cementerio de moriscos existente en sus cercan√≠as, pues, tras la reconquista, la zona comprendida entre las parroquias de Santa Catalina y San Pedro sirvi√≥ de morer√≠a.

El barrio fue siempre bastante populoso y de tránsito continuo, no sólo por la cercanía de las puertas de la ciudad, sino por encontrarse en los alrededores del templo la alhóndiga del trigo, así como un mercado y numerosos mesones. Además, la iglesia se encuentra al final de una larga calzada que, iniciada en la Puerta de la Macarena, ha servido tradicionalmente de escenario para las entradas de los monarcas en la ciudad, denominándose, por tal hecho, Camino Real.

La primitiva mezquita, al ser conquistada la ciudad por San Fernando, se convirtió en templo cristiano, tal y como sucedió con otras mezquitas sevillanas y en otras poblaciones arrebatadas al poder musulmán. Dicho edificio, bajo la advocación de Santa Catalina, aparece en los primeros repartimientos de la ciudad, siendo, por tanto, una de las primeras parroquias que fundara el entonces Arzobispo don Remondo de Losada.

plano5Dicha construcci√≥n estar√≠a en uso, al menos, hasta 1356, fecha del terremoto que, entre las lamentables consecuencias que tuvo para la ciudad y su reino, derrib√≥ el yamur o remate de bolas musulm√°n de la torre, usada como campanario de la catedral hispalense. Como consecuencia del se√≠smo, la mayor parte de las antiguas mezquitas, convertidas en templos cristianos, tuvieron que ser reedificadas o sufrieron profundas reformas.¬† Ser√≠a, pues, en esos momentos de la segunda mitad del siglo XIV cuando se levantase el nuevo templo de Santa Catalina.¬† Al igual que otras parroquias mud√©jares de la ciudad, como Santa Marina, Omnium Sanctorum, San Esteban, San Marcos o San Vicente, sigue la tipolog√≠a denominada por Angulo de iglesia parroquias sevillana. El templo, cuyo modelo surge como transformaci√≥n de las iglesias g√≥ticas construidas en los primeros a√Īos de la reconquista, se compone de tres naves, separadas por arcos apuntados sobre pilares rectangulares, siendo la central m√°s ancha y alta que las laterales.¬† Sus cubiertas son estructuras de madera, en forma de armadura de par y nudillos, la central, y en colgadizo, las laterales.¬† La cabecera est√° formada por una capilla poligonal con b√≥vedas nervadas, dispuestas en dos tramos, uno rectangular y otro poligonal. Al templo se acced√≠a por tres puertas.¬† La de los pies, fabricada en ladrillo y con arcos polilobulados entrelazados y enmarcados por un alfiz, difiere de la tipolog√≠a habitual utilizada en los templos mud√©jares de Sevilla, encontr√°ndose m√°s cercana a la tradici√≥n almohade.

No muy diferente a la anterior debi√≥ ser la portada abierta en el muro del evangelio, al menos eso se deduce de los elementos visibles en torno al amplio hueco adintelado hoy existente. En cambio, la situada en la nave de la ep√≠stola, al dar acceso a un peque√Īo atrio, debi√≥ ofrecer siempre un tratamiento m√°s simple. Actualmente est√° formada por un sencillo arco apuntado, realizado en ladrillo. Pr√°cticamente a la vez que el templo se debi√≥ levantar la torre campanario que aprovech√≥ como base los restos del alminar de √©poca del emirato.

En la f√°brica mud√©jar, para cubrir la escalera de acceso al cuerpo de campanas, fueron utilizadas b√≥vedas esquifadas rectangulares, ochavadas y de aristas, compuestas las √ļltimas por dos ca√Īones apuntados. Exteriormente la torre presenta una interesante decoraci√≥n, compuesto por pa√Īos de sebka y arcos ciegos polilobulados inscritos en alfiz, ornamentaci√≥n muy mermada durante la restauraci√≥n efectuada en Marzo de 1.881. Relacionada con la decoraci√≥n de arcos polilubulados de la torre se encuentra la ornamentaci√≥n del "redondillo", estancia irregular en forma de √°bside semicircular y situada a los pies de la nave del Evangelio.

Algunos a√Īos m√°s tarde, hacia 1.400, en la nave de la Ep√≠stola y adosada a la torre, se construy√≥ la actual capilla de la Hermandad de la Exaltaci√≥n. √Čsta, siguiendo el modelo de las qubbas musulmanas, se resuelve como un espacio cuadrado, independiente del resto de la Iglesia, cubri√©ndose con una b√≥veda sobre trompas, ricamente decorada con labores de lacer√≠a.

plano4A la estructura mud√©jar del templo de santa Catalina se fueron adosando una serie de vol√ļmenes correspondientes a otras capillas, mientras interiormente la f√°brica de la iglesia se enriquec√≠a con retablos y pinturas. As√≠, a finales del siglo XVI, en el colateral de la Ep√≠stola del presbiterio, la familia Carranza fund√≥ la capilla que le serv√≠a de enterramiento. Cerrada mediante una reja fechada en 1.603, conserva un retablo de pintura presidido por la Asunci√≥n de la Virgen, mientras en los laterales aparecen San P√≠o V, San Gregorio, Santa Catalina y Santa Mar√≠a Magdalena, obra del siglo XVII, al igual que los azulejos que decoran sus paredes.¬† Tambi√©n al seiscientos corresponde la capilla del Rosario, situada en la nave del evangelio, que ofrece un interesante techo plano con yeser√≠as de cartones recortados y z√≥calo de azulejos.¬† La capilla, que ser√≠a ocupada en 1741 por la Hermandad del Rosario, tras su separaci√≥n de la Hermandad Sacramental, est√° presidida por un retablo del primer tercio del XVII, aunque reformado en el siglo posterior, con la imagen escult√≥rica de la titular.¬†

Al √ļltimo cuarto del seiscientos y relacionable con las obras de Fernando de Barahona, corresponde el retablo de Santa Ana con la Virgen, situado en la nave de la ep√≠stola, cuyas im√°genes pertenecen al XVIII.¬† Al siglo XVII pertenece el retablo de Santa Luc√≠a, cuya imagen presenta policrom√≠a del setecientos.¬† La escultura procede de la antigua iglesia del mismo t√≠tulo, cerrada en 1868 por la Junta Revolucionaria.

imagen2Durante el setecientos se ubic√≥ en el hastial de la nave de la ep√≠stola el retablo del Carmen, denominado as√≠ tras la colocaci√≥n, en su √ļnica hornacina, de la imagen que le da t√≠tulo, obra de Jos√© Guti√©rrez Cano realizada en 1867.¬† En el mismo siglo XVIII, se realizaron dos obras que cambiaron la fisonom√≠a del templo, cuales fueron la remodelaci√≥n de la capilla mayor y la edificaci√≥n, en la cabecera de la nave del evangelio, de la capilla sacramental, estudiada en otro cap√≠tulo de esta obra.¬† Ambas fueron costeadas por la Hermandad del Sant√≠simo Sacramento y √Ānimas del Purgatorio, sirviendo la primera "para en las funciones que se ofrecen, colocar con toda decencia el Sant√≠simo Sacramento".¬† Iniciada en 1701, no ser√° terminada hasta dos a√Īos m√°s tarde, remodel√°ndose el presbiterio por razones lit√ļrgicas, a la vez que se construy√≥ un camar√≠n adornado con yeser√≠as. El encargado de realizar las trazas y dirigir las obras fue el maestro mayor de la catedral, Jos√© Tirado.¬† Con motivo de tales obras se alter√≥ el retablo mayor, realizado entre 1624 y 1629 por Diego L√≥pez Bueno, donde, en lienzos, se narra la vida y martirio de Santa Catalina.¬† Dicho retablo se completa con las esculturas de San Pedro, San Pablo, San Juan Evangelista y San Sebasti√°n.¬† Tanto las yeser√≠as del camar√≠n como las piezas incorporadas al retablo, as√≠ como los nervios de la b√≥veda del presbiterio y el nuevo monumento fueron dorados y estofados por Jos√© L√≥pez Chico. Las obras se dieron por terminadas al colocar la nueva escultura de Santa Catalina en el retablo.

Tambi√©n durante el seiscientos, la capilla mud√©jar, al ser cedida a la Hermandad de la Exaltaci√≥n, se adorn√≥ con un z√≥calo de azulejos, de motivos de puntas de diamantes.¬†Junto a las obras de estas capillas, la documentaci√≥n escrita y gr√°fica existente aporta una serie de noticias de otras intervenciones, hoy desaparecidas, que modificaban radicalmente la fisonom√≠a del templo.¬† Al contrario de lo que se pudiera pensar, la iglesia de Santa Catalina no se encontraba aislada, sino embutida en una serie de edificaciones que pr√°cticamente la rodeaban. As√≠, la √ļnica fachada completamente visible del templo era la correspondiente al muro del evangelio, que se abr√≠a hacia la plaza de Santa Catalina, actualmente, de los Terceros.

imagen16Adem√°s, sobre la capilla del Rosario, se alzaba una construcci√≥n, usada como sala capitular, a la que se acced√≠a por una escalerilla, ubicada en el interior del redondillo.¬† Por otra parte, en el muro del presbiterio, por su parte exterior, se situaba la capilla de Nuestra Se√Īora de las √Ānimas, un retablo callejero cuya noticia m√°s antigua data de 1598. No obstante lo expuesto, la principal diferencia entre el aspecto actual de la iglesia y el que ofrec√≠a hace algunos a√Īos se debe a las edificaciones que se adosaban al templo por su flanco sur.¬† Se trataba de una serie de dependencias de la parroquia y de varias viviendas que ten√≠an acceso por una calle que, iniciada en la plaza de la Paja, se prolongaba hasta su uni√≥n con la calle Santiago, tal y como se recoge en los planos de la ciudad de fines del XVIII y principios del XIX.¬† Otras edificaciones se apoyaban en la iglesia, ocultando incluso parte de la fachada principal.¬† Delante de √©sta, adosado a la fachada mud√©jar, exist√≠a un p√≥rtico rectangular, parecido al que cobijaba, en la iglesia de San Pedro, la portada de la ep√≠stola. En alg√ļn momento del siglo XVII, tuvo que ser cerrado, coloc√°ndose en el mismo un arco de medio punto decorado "con molduras sencillas... que componen dos medias pilastras con un arquitrabe y un front√≥n cargado de tres est√≠pites sencill√≠simos, ornamentaci√≥n que no es completa, porque la casa que en el atrio insiste (sic) la corta en parte".
Las reformas urbanas efectuadas en el sector y las obras de restauración del templo, realizadas a fines del siglo XIX y principios del XX, harán que la iglesia de Santa Catalina pierda todas las edificaciones que la rodeaban.

La primera restauraci√≥n de la que se tiene constancia es la realizada en la torre, a iniciativa del p√°rroco, durante el a√Īo 1881.¬† El resultado de dicha intervenci√≥n se desprende de las palabras de Jos√© Gestoso: "los que tuvimos la suerte de haber conocido este monumento antes de estas obras y despu√©s el pesar de contemplarlo despojado de ciertos ornatos, tan bellos como caracter√≠sticos de la arquitectura almohade, no podemos menos que lamentar una y cien veces la p√©rdida de aquellos que tan notablemente lo avaloraban √° los ojos de arque√≥logos y artistas".¬† Dicha restauraci√≥n viene a coincidir con un per√≠odo de especial valoraci√≥n del arte mud√©jar en todo el pa√≠s, que en Sevilla se vio acentuado no s√≥lo por el importante conjunto de edificaciones de dicha est√©tica existente, sino por la presencia de los Duques de Montpensier residiendo en el Alc√°zar, lo que oblig√≥ a intervenir en el propio palacio. Esta actuaci√≥n propici√≥ el que se restauraran otros edificios mud√©jares, conforme a las recomendaciones de la Comisi√≥n Provincial de Monumentos, con Jos√© Gestoso en la presidencia.¬† Es el momento en que se restauran las iglesias de San Marcos, San Andr√©s o San Lorenzo, entre otras.

imagen19Las obras de remodelación urbana emprendidas por el Ayuntamiento a principios de la centuria van a ser las promotoras de que, el 5 de septiembre de 1912, Santa Catalina sea declarada Monumento Nacional, salvándose de la piqueta demoledora que, en 1868, había derribado la iglesia de San Miguel. A pesar de ello, la sombra del derribo permanecerá en la década de los veinte, debido, entre otras circunstancias, a la especulación del suelo y al mal estado del edificio.  Prueba evidente de cuáles eran las verdaderas intenciones de los capitulares fue la reiterada desatención a las solicitudes de la Comisión Provincial de Monumentos, cuando se detectaron grietas en algunos arcos de la nave central.  Actual portada occidental, procedente de la iglesia de Santa Lucía.

Los reparos necesarios, "colocaci√≥n de dos tornapuntas y el encimbrado de unos de los arcos de la nave con reparaci√≥n de la cubierta de la misma nave y parcheos interiores de los muros" corrieron a cargo del arzobispado de Sevilla, siendo realizados por el maestro alba√Īil Enrique P√©rez.¬†

A√Īos m√°s tarde, en 1.919, el arquitecto sevillano Francisco Javier Luque ser√≠a el encargado de realizar las obras de restauraci√≥n del templo. Durante el reconocimiento previo realizado por Luque a la Iglesia, se descubrieron parte de los arquillos ciegos del "redondillo", as√≠ como otros vestigios de la arquitectura sarracena y mud√©jar de singular inter√©s", en el imafronte de la fachada, en el cuerpo inferior de la torre, en la capilla de la Exaltaci√≥n y en el muro de la ep√≠stola.
El proyecto de restauración se articulaba en dos fases, realizándose en la primera las obras urgentes de consolidación y, posteriormente, las propias entendidas como de restauración. Entre las primeras se encontraban el saneamiento del "redondillo", eliminando la arqueta de agua que estaba adosada a su muro exterior, la escalera de su interior, así como la sala capitular, que habían ocasionado el hundimiento de parte de la cimentación y el desplome de la pared.
 
En el mismo, se insinuaba el derribo e la capilla del Rosario, "que no ofrece particularidad alguna y es nulo su interés artístico", pero al haber "invocado la Hermandad derechos de propiedad", la decisión no seria tomada hasta no ser resuelto el litigio por lo tribunales eclesiásticos.

Tambi√©n se encontraban dentro de las obras de emergencia, la demolici√≥n del p√≥rtico, as√≠ como la del imafronte del templo, que hab√≠a cedido por el empuje de las arcadas y los movimientos del terreno. Entre las obras de restauraci√≥n, adem√°s de sacar a la luz los restos m√°s antiguos del edificio, se encontraban aqu√©llas encaminadas a devolver a la torre su apariencia original, perdida en la restauraci√≥n de 1.881. A pesar de que la Comisi√≥n Central de Monumentos de Madrid dio el visto bueno al proyecto, no se realiz√≥ por completo, ya que el p√≥rtico sigui√≥ en pie al menos hasta 1.930. Sin embargo el resto de las obras fueron realizadas e, incluso, el "redondillo original, el apoyado en la capilla del Rosario, fue completado con un segundo absidiolo, del que no se tiene constancia que existiera alg√ļn resto anterior.

Al mismo tiempo que se realizaban las obras de restauraci√≥n, el Ayuntamiento segu√≠a con sus reformas urbanas, derrib√°ndose las casas que se encontraban adosadas a los vol√ļmenes de la nave de la epistola del templo.

imagen18En 1.926, cuando Juan de Talavera redacta su proyecto de restauraci√≥n de la Iglesia, a√ļn permanec√≠an algunas casas adosadas a la nave de la ep√≠stola del templo. √Čste era partidario del derribo del p√≥rtico, aunque habr√≠a que esperar hasta que se derribaran todas las casas adosadas al edificio, para observar los movimientos de la f√°brica una vez libre de edificaciones. Para contrarrestarlos y conservar la fachada mud√©jar del templo, en contraposici√≥n a la propuesta de Luque que inclu√≠a su derribo, se reforzar√≠a con la construcci√≥n de un n√°rtex delantero, lo que permit√≠a dejar visto el primitivo arco de ingreso al templo, as√≠ como los arcos ciegos que adornaban el imafronte. En el informe mandado a la Comisi√≥n Central de Monumentos, adem√°s de especificar tales obras, se solicitaba permiso para colocar en el nuevo n√°rtex la portada de la antigua iglesia de Santa Luc√≠a.

Los argumentos esgrimidos respond√≠an a razones de car√°cter est√©tico y de conservaci√≥n.¬† Aquellos incid√≠an en el car√°cter mud√©jar de la iglesia de Santa Catalina, por lo que no se desvirtuar√≠a al coloc√°rsela la portada de otro templo de las mismas caracter√≠sticas.¬† Adem√°s, la nueva portada enriquecer√≠a a√ļn m√°s el valor y la importancia de la parroquia, en contraposici√≥n a la portada existente cuya valoraci√≥n "art√≠stica es nula".

Las segundas se dedican a ensalzar la portada de la antigua iglesia de Santa Lucia que, clausurada por la Junta Revolucionaria de 1868, había pasado a manos privadas, convirtiéndose en un almacén, y de no darle la portada una "colocación estable" sería imposible su conservación. Por otra parte el propietario de Santa Lucía, Rafael González Abreu,  la cedía "generosamente para este efecto"

El 2 de julio de 1926, la Comisi√≥n resolv√≠a favorablemente al proyecto, aunque se tuvo que esperar cuatro a√Īos m√°s para ser realizado. La portada de Santa Luc√≠a qued√≥ instalada en el nuevo n√°rtex de la iglesia de Santa Catalina en 1930, como reza una placa colocada con motivo de la terminaci√≥n de las obras.

 A pesar de ello, el actual estado del edificio necesita de un proyecto integral de restauración, como el concluido en la Capilla Sacramental en 1997. Son los valores y la importancia histórica y artística de la iglesia de Santa Catalina los que así lo exigen. Del mismo modo, se precisa un profundo estudio y un análisis pormenorizado que permita conocer la completa historia del templo, cubriendo las lagunas aun existentes.

BIBLIOGRAF√ćA

Hern√°ndez N√ļ√Īez J.C. (1997): "La iglesia parroquial de Santa Catalina de Sevilla". En Capilla Sacramental de Santa Catalina. Madrid. Fundaci√≥n Argentaria.¬†

Planimetrías y alzados: Fundación para la Investigación de la Arquitectura de Sevilla, Archivo del Arquitecto D. Rafael Manzano Martos
Fotografíass: Fototeca de la Universidad de Sevilla y Archivo de la Hermandad de la Exaltación

 CAPILLA DEL SAGRARIO:

imagen17La Hermandad Sacramental de Santa Catalina, deseosa de erigir una Capilla del Sagrario m√°s amplia que la que pose√≠a (actual capilla de Ntra. Sra. del Rosario), solicit√≥ en 1721 del Ayuntamiento la cesi√≥n de un terreno adyacente a la cabecera del templo parroquial, si√©ndole concedido de inmediato. Ese mismo a√Īo se inician las obras, bajo la direcci√≥n del insigne arquitecto Leonardo de Figueroa, las cuales se prolongaron hasta 1736 en lo referente a la canter√≠a y alba√Īiler√≠a, siendo auxiliado el maestro por sus hijos Mat√≠as y Ambrosio. Otros art√≠fices que intervinieron en el proceso constructivo, tras la muerte de Leonardo en 1730, fueron el alba√Īil Juan Serrano (1732-1734) y los canteros Fernando Jord√°n, quien solo el pavimento, y Miguel Quintana, que realiz√≥ el z√≥calo de jaspes rojos y negros.

Urban√≠sticamente, la Capilla Sacramental tiene su principal elemento identificativo en la airosa c√ļpula que se remata con la escultura de la Fe, ejecutada por el aludido Miguel Quintana en 1724.
Tambi√©n en el exterior, los adornos en barro cocido con aplicaciones cer√°micas que recubren jambas, pilastras y ventanales fueron modelados por Juan Moreno y Juan Isidoro Ramos. El recinto se sit√ļa en el testero de la nave del Evangelio, comunicando con √©sta y el retablo mayor mediante sendas rejas, ejecutadas en 1746 por los maestros cerrajeros Francisco Jim√©nez y Jos√© Gonz√°lez.

De planta rectangular, en su interior se desarrolla una exuberante decoración tardobarroca, tras la que se esconde un complejo programa iconográfico de corte eucarístico. Los paramentos, bóvedas e intradós de la linterna se enriquecen con yeserías estofadas que se alternan con aplicaciones en madera dorada, llevadas a cabo en 1730 por Pablo Guisado.

Nuevas molduras lígneas se incorporaron a mediados del siglo XVIII, asumiendo ya la estética rococo. Las pinturas murales se deben a José García en 1730, mientras que Pedro Duque Cornejo fue el autor en 1733 de los cuatro ovalados con figuras de ángeles que se alojan en la bóveda del presbiterio.

iamgen4SNotable inter√©s presenta para el estudio de la¬† evoluci√≥n estil√≠stica del retablo sevillano dieciochesco el que preside esta Capilla del Sagrario. Fue concertado en 1748 por Felipe Fern√°ndez del Castillo y su sobrino Benito de Hita y Castillo, concluy√©ndose su hechura en 1756. En √©l encontramos, constituyendo novedad, el empleo de la rocalla como elemento decorativo en estas m√°quinas arquitect√≥nicas de madera. Todas las esculturas de Benito de Hita y Castillo son de espl√©ndida factura: los cuatro Evangelistas del tabern√°culo, la Inmaculada Concepci√≥n de la hornacina principal; las efigies de Santo Tom√°s y San Juan Nepomuceno que la flanquean; el San Juan Bautista Ni√Īo del √°tico y las laterales Santas Justa y Rufina.

Un a√Īo m√°s tarde, Felipe Fern√°ndez del Castillo hab√≠a rematado la¬† factura del retablo que en el muro izquierdo del recinto cobija la tabla firmada por el bruseles Pedro de Campa√Īa. Esta pintura datable hacia 1560, muestra a Cristo atado a la columna, con un donante y Santa M√≥nica a su diestra, y San Pedro arrepentido a su izquierda.

De reducidas proporciones, consta de un cuerpo rematado en medio punto. En √©l se ubica el √≥leo con las L√°grimas de San Pedro, entre los arzobispos Isidoro y¬† Leandro, de talla, los cuales se ostentan sobre un par de medallas, centradas por la Apoteosis Eucar√≠stica de la puerta del Sagrario, con las Animas Benditas, piezas √ļnicas de su imaginer√≠a realizada por aquel entonces, pues el resto proced√≠a de √©pocas anteriores.

En consecuencia, estamos ante una iconograf√≠a que, pese a su rareza, no constitu√≠a novedad en la Sevilla del siglo XVIII, porque frente a los grandes cuadros de altar con el Juicio Final o el Purgatorio abundaron los presididos por un tema pasionista; en este caso, la Flagelaci√≥n. Y es que, al margen de otras consideraciones de tipo pl√°stico, el juego de la pintura con las esculturas, ya de bulto, ya en relieve, interesa sobre todo el contenido, la iconolog√≠a: la relaci√≥n causa-efecto, el doble paralelismo establecido en la composici√≥n, entre el cristoatadoalacolumnaarrepentimiento del Pr√≠ncipe de los Ap√≥stoles y de las Almas en Penas ante la presencia del Atado a la Columna, entre la mirada compasiva de Jes√ļs al Pescador de Hombres, postrado a Su diestra, y la que dirige a los Purgantes, situados en el banco, en un plano inferior, porque de este modo se significaba, aparte de las jerarqu√≠as de personajes, el car√°cter colectivo del Perd√≥n, su extensi√≥n a todo el Cuerpo M√≠stico, constituido en Iglesia Militante y Purgante, que espera con anhelo la absoluta remisi√≥n de las culpas; en este caso, con la intercesi√≥n de los referidos Santos Tutelares de la Ciudad. Por √ļltimo, tambi√©n cabe destacar que en ambas tarjas se inscriben ocho bustos, en su mayor√≠a masculinos; que fueron trabajados con sumo esmero y pericia, por alg√ļn art√≠fice pr√≥ximo a Benito de Hita y Castillo, habitual colaborador del retablista y autor de casi toda la estatuaria del recinto (Inmaculada Concepci√≥n, Tom√°s de Aquino, Juan Nepomuceno, Evangelistas, el Bautista Ni√Īo, las Santas Patronas: Justa y Rufina, San Sebasti√°n) que representan a los distintos grupos de la sociedad estamental, incluido el eclesi√°stico, encarnado por dos religiosos: uno de poblado cerco clerical, otro con la cabeza casi rasurada; no en vano, se quer√≠a recordar en todo momento, con ret√≥rica machaconer√≠a, con la igualdad del hombre ante la Justicia Divina, los valores escatol√≥gicos de la Pasi√≥n y por supuesto la inexorable necesidad del fuego purificador de las faltas veniales.

imagen3SPara concluir la descripción de esta Capilla Sacramental, anotemos la decisiva intervención del pintor Vicente Alanís, quien se hizo cargo del dorado de los retablos de la Capilla, tras la muerte del pintor y grabador  Pedro de Tortolero. Además, completó las pinturas murales de la bóveda del prebisterio, ejecutó en 1768 la "Apoteosis de la Inmaculada" que figura a los pies de la capilla, así como dos lienzos enmarcados en molduras rococó efigiando "La Caída del Maná" y "Moisés haciendo brotar el agua de la roca del Horeb", ubicados en el tramo de la cabecera.

 

BIBLIOGRAF√ćA

Morales A.J.(1997): "La Capilla Sacramental de Santa Catalina. Un espacio del barroco sevillano." En Capilla Sacramental de Santa Catalina. Madrid. Fundación Argentaria.

Planimetrías y alzados: Fundación para la Investigación de la Arquitectura de Sevilla, Archivo del Arquitecto D. Rafael Manzano Martos
Fotografíass: Fototeca de la Universidad de Sevilla y Archivo de la Hermandad de la Exaltación

Última actualización el Domingo, 03 de Abril de 2011 19:11

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